Alejandra Barragán

La vida de una persona se encuentra llena de cambios; algunos pequeños, otros verdaderamente explosivos y que marcan nuestro destino, lo importante es saber canalizarlos y hacer de esos momentos algo que nos permita superarnos, eso exactamente fue lo que hizo Alejandra Barragán Andrade.
Luego de su divorcio esta atleta buscó algo que le llenara de energía positiva y le permitiera cambiar un poco. Esa energía y cambio necesario los encontró en el fisicoculturismo.
Una fuerte experiencia
Retirada por el momento de la competencia, pues no sabe si volverá, sigue con un ritmo de vida que pocos soportarían sólo por placer. Continúa haciendo sus rutinas de ejercicio, aún levantándose de madrugada para comenzar un día que comienza y termina sin luz de sol.
Empresaria, madre y deportista, su cuerpo no se ha enterado que está retirada de la competencia. El gimnasio aún escucha sus gritos al levantar esos grandes pesos a los que está acostumbrada.

Contrario a lo que sucede con algunos amantes del gimnasio, su llegada a este templo no pasa desapercibida, si bien su entrenamiento es sólo para mantenerse en forma; aún sus consejos y la motivación que da a los asistentes es muy bien apreciada, incluso por aquellos que debido a su gran desarrollo parecieran no necesitar un impulso extra.

Alejandra se da tiempo para ser amiga de todos aunque es muy celosa de sus momentos de entrenamiento, y cómo no serlo si el tiempo que dedica a esta pasión debe competir con el que dedica a su casa, a su negocio y el más importante, aquel que dedica a sus hijos.
Los sacrificios que ahora hace son pocos comparados con aquellos que debió realizar cuando se preparaba para competencias, sacrificios que fueron recompensados con varios logros deportivos, campeonatos estatales, nacionales e incluso uno en Norteamérica son parte de aquellos éxitos.
No obtuvo dinero gracias a sus triunfos y dedicación a este duro deporte de las pesas, a cambio consiguió grandes amigos y el reconocimiento que aún ahora están a su lado.
Le tocó el cambio dentro del fisicoculturismo femenil a la división en distintas categorías, y tiene la satisfacción de ser la última campeona en físicoconstructivismo femenil a nivel nacional.

Las pesas, un deporte muy pesado pero que le permitió cambiar para mejorar, para seguir transformando su cuerpo gracias a una disciplina que además de ser de lo más completa es saludable.
Y sigue adelante con la satisfacción de estar practicando el deporte que ama y dejando su experiencia desparramada en el gimnasio con la finalidad que el beneficio alcance no sólo para ella, sino también para todos aquellos que le rodean y que día a día disfrutan esa pasión que se nota cada que sus brazos suben y bajan teniendo una pesa soldada a la mano.