
Fabricio Patiño
La energía positiva del gym
Con el paso del tiempo el agua y el viento van moldeando la roca, la dedicación hace que un escultor convierta cualquier material en arte, así mismo la dedicación dentro del gimnasio va moldeando los músculos.
Desde aquel momento en que sus padres le regalaron un aparato para ejercitar los abdominales y el día de hoy ha logrado varios triunfos, han pasado muchos años y así como en la roca, en su cuerpo se han reflejado los cambios.
Dedicado a las pesas desde hace al menos 15 años Fabricio Patiño ha sabido esperar paciente mente a que su cuerpo se encuentre en la forma optima para seguir acumulando triunfos, ya probó la cima del pódium nacional en el Mr. México juvenil 2001, y ese sabor le mantiene enfocado luchando en este camino del fisicoculturismo.
A pesar que se encuentra enfocado en lograr los grandes triunfos dentro del deporte de las pesas, para Fabricio existe un valor agregado en esta práctica. Y es que al entrar al gimnasio su día se transforma pues se elimina la energía negativa recolectada durante la jornada laboral, entre el subir y bajar de las mancuernas se borran los problemas, para luego de dos duras y agobiantes horas de ejercicio salir del gimnasio con una energía que le permite seguir adelante.

Sin embargo no todo es gimnasio, las pasiones cuestan y para poder dedicarse a esta, como prácticamente todos los fisicoculturistas en la entidad, es necesario que Fabricio dedique parte de su tiempo al comercio de dulces. Lejos del glamour de otros deportes, escondido de los reflectores su vida transcurre entre su actividad laboral, gimnasio, alimentación, convivencia familiar y su esposa.
Pero la pasión sigue ahí, la buena energía del gimnasio le persigue como su notable físico esculpido por los fierros. Esa pasión que le hace fácil aquello que cualquier otro vería como una dificultad, como por ejemplo levantarse casi de madrugada para prepararse al entrenamiento o comer algún alimento específico cuando en alguna reunión todos los que le rodean llevan una alimentación completamente distinta.

Es tanta la buena energía del gimnasio en Fabricio que aún cuando ha pensado en renunciar por lo pesado que es llevar esta vida, enseguida reacciona y piensa en todo lo bueno que hay dentro de esta su vida en el gym, al grado que aun y cuando se retire de la competencia sólo una grave enfermedad podría alejarlo de su pasión.
Por ahora sigue enfocado, a sus 33 años continua entrenando día a día para disfrutar esos 5 minutos en la tarima que le volverán en uno más de los inmortales del fisicoculturismo en Guanajuato, hasta que el tiempo lo permita seguirá llenándose de energía positiva gracias al gimnasio.
