top of page

Eduardo Alfaro (Lalo Alfa)

El tarahumara del bajío

Sus huellas en el pavimento han comenzado a desaparecer, ¿la razón? Han decidido ir a vivir a lugares más apacibles, los senderos le han recibido con los brazos abiertos, guardando entre la vegetación y la fauna nativa del lugar, sus sueños.

 

Eduardo Alfaro, mejor conocido como Lalo Alfa, dejó la soledad del asfalto para comenzar a divertirse mientras corre en los cerros, por aquellos senderos que pocas personas citadinas se deciden a recorrer.

 

Lo que comenzó como un llamado de atención a favor de la salud, Lalo proviene de una familia que es proclive a la diabetes, se convirtió en una adicción que por lo pronto ya lo llevó a recorrer los 100 kilómetros del Ultramaratón de los Cañones en Guachochi, Chihuahua.

Las carreras son algo más que un deporte que nos lleva a recorrer kilómetros, a gastar varios pares de tenis al año o a conocer nuevos lugares.  Las carreras son esos momentos de convivencia de hacer nuevos amigos, de convivir y divertirse. Para Lalo la c lave se encuentra en disfrutar esos pequeños momentos que la vida te otorga calzándote unos tenis para recorrer kilómetros, subiendo y bajando cerros o cruzando algunos riachuelos.

 

Hoy a sus 37 años es un apasionado de la montaña, ya sea corriendo o en bicicleta.  Vuelve a sus raíces entre la naturaleza, pues desde los 10 años ha sentido esa pasión por explorar los cerros, primero como niño scout para transitar con los años a la bicicleta y al ultramaratón.

Como muchos otros correr fue parte de una terapia ante un importante cambio en su vida, ese momento pasó y el sigue corriendo, hoy su corazón y su alma se encuentran en Guachochi, entre los senderos y barrancos espera volver el próximo año, nuevamente a la conquista de los cañones.

 

Cuantas veces como corredores nos obsesionamos con hacer siempre un segundo menos, Lalo Alfa ha comprendido que lo importante se encuentra no en ese segundo menos, sino en la experiencia de más que se logra, no sólo al recorrer los kilómetros, sino al convivir con aquellos que muestran la misma pasión por los caminos.

Lalo está consciente que no existen distancias imposibles cuando hay un objetivo claro hacia dónde se desea avanzar.  Sin embargo para cumplirlo es llevar un buen entrenamiento, visualizar hacia dónde se quiere llegar y tener la disciplina necesaria para hacerlo posible.  Cuando un sueño no se convierte en una meta sólo sirve para bien dormir.  

 

Por ahora Lalo continua recorriendo senderos, y jalando corredores a esta su pasión los jueves de trail. Sigue creciendo en distancia esperado ansioso ese 2016 de Guachochi, cuando su pasión vuelva a ponerlo frente a frente con los cañones. Para volver a convertirse en el tarahumara del bajío.

bottom of page