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Miriam Quiroga "La Potra"

Nunca digas eso no va a suceder, esto lo puede comprobar Miriam Quiroga quien con apenas poco más de 2 años dentro del mundo del fisicoculturismo ya tuvo la oportunidad de subirse al podio obteniendo el segundo lugar nacional en el Mr. México que se celebró en septiembre del 2014.

Hace apenas un par de años la Potra, como es conocida Miriam dentro del mundo de las pesas en León, comenzó a acudir al gimnasio pues tenía objetivos muy distintos a los que posee actualmente.

 

Rodeada de pesas, esta atleta recuerda sus inicios, hace poco tiempo. Madre de una pequeña, dedicaba sus aficiones deportivas a las carreras, sin embargo debía vencer un obstáculo, el sobre peso. 

 

 

Como muchas personas, siguió algunas recomendaciones, como pocas continuó adelante hasta cumplir sus metas. Decidió que si iba a hacer algo lo haría de la manera correcta, enfocándose en una correcta nutrición y adecuadas rutinas de ejercicio.

 

Comenzó en el gimnasio para fortalecer sus piernas con miras a un mejor desempeño en las carreras, buscando la posibilidad de acceder a un medio maratón, para convertirse en una mujer con un cuerpo espectacular. 

Una mujer con mucha fuerza

En un inicio al gimnasio sólo asistía una o dos veces por semana, luego de algún tiempo y al ver los resultados que su plan nutricional combinado con el ejercicio están dando Juan Paulo, nutriólogo y  preparador físico la “tienta” para insertarla en el mundo del culturismo, la Potra se negó, sin embargo ya no había ruta de regreso.  Su cuerpo había cambiado, los músculos estaban creciendo, la grasa corporal desapareciendo y casi sin darse cuenta las visitas, antes constantes, al doctor empezaron a evaporarse. 

De pocos días en el gimnasio, la rutina cambió y comenzó a entrenar diario, era otra Miriam, tres meses después de aquella primer negativa para competir, ya se estaba subiendo a la tarima junto a atletas que tienen años sudando fierros. Ese fue su primero de tantos logros.

 

 

Más que físico, el reto es mental, y así lo comprendió ella desde un inicio. Adaptando comidas, cambiando rutina, obteniendo motivación hasta de aquellas personas a las que en algún momento vio fracasar pues no contaban con el carácter suficiente para seguir adelante, ella volteo hacia otro lado y siguió adelante. 

 

Un hobie que se ha vuelto un estilo de vida, a pesar de los logros obtenidos Miriam sigue sintiéndose una novata, algo tímida ante las cámaras y la excesiva atención que su cuerpo provoca; pero es, dice, una mujer normal, que trabaja y es madre. 

El único “problema” en su vida es la poca aceptación que aún existe en la ciudad para las mujeres que se dedican al fisicoculturismo, pues aún en algunos sectores se tiene el estigma que es un deporte para hombres.

 

Sin embargo ahí está la Potra, sudando fierros, desarrollándose en la tarima y cosechando triunfos, lo que le ha consolidado como una mujer de mucha fuerza.

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