Noé Malacara
Un gigante del running

La clase de TRX ha concluido, algunos cuerpos cansados comienzan a incorporarse. Poco a poco el salón queda vacío, el instructor revisa por última vez cada uno de los elementos que sirvieron para la clase y sale satisfecho y sonriente luego de una agotadora sesión.
Sentado en un rincón de esta su jungla de aparatos en el gimnasio donde es instructor, Noé Malacara vive, recuerda y establece nuevas metas a conseguir.
Como todo en la vida Noé ha sufrido varios cambios, de ser una persona que no gustaba mucho del deporte a convertirse en un apasionado del running, pasando por las pesas que se han convertido no sólo en un elemento indispensable de su rutina de entrenamiento, sino en su forma de vida. Noé además de corredor se encuentra certificado como entrenador de gimnasio y TRX.

Más allá de las paredes del gimnasio, disfruta recorrer algunos kilómetros por la mañana pensando siempre en esa nueva medalla que se colgará al cuello, en ese momento de triunfo cuando luego de algunas horas y con las piernas cansadas por los miles de pasos de carrera logra conquistar una meta más, no importa si son 10 kilómetros o un maratón completo, si es sobre el asfalto o subiendo una montaña.
Existen mil y una razones para no practicar un deporte, aunque esto sea necesario. Sin embargo Noé, sin descuidar ni a su familia ni a su trabajo ha logrado convencernos que esas razones sólo son pretextos, todas las mañanas con el sol e incluso antes que este salga, Noé le gana la calle para comenzar su día con una sonrisa en el rostro, pues como lo menciona correr es como una medicina que te quita el estrés incluso algunas dolencias, y él mismo lo ha comprobado.
Al día de hoy su mente se encuentra fija en el Iztaccíhuatl, aunque continúa corriendo algunos maratones, a la fecha lleva 10, aún piensa en volver a correr esos 26 kilómetros a más de 5 mil metros sobre el nivel del mar en el Trail del Iztaccíhuatl, una carrera que a pesar de la altura y la nieve le demostró que los miedos se pueden vencer cuando existe determinación. Ya la corrió una vez y a pesar de haber podido llegar hasta la meta, lo que no todos los inscritos logran, piensa volver para derrotar una vez más a la mujer dormida.

Pero no es sólo correr por salud o por derrotar marcas, Noé tiene una inspiración más fuerte. Correr le ha dejado mucha buena vibra y en especial le ha llenado de amigos.
Sin pretextos Noé se levanta a correr, hace ejercicio y continua con su vida, satisfecho no sólo de lo que está haciendo por sí mismo, sino de la motivación brindada a los demás que en algún momento le han tomado como una inspiración para, al igual que él, salir a las calles o meterse al gym.
Y así continua Noé transformando vidas desde las calles, las montañas o detrás de los muros de un gimnasio. De lejos es un gigante que asusta, de cerca un ser enorme con una sonrisa dispuesta a brindar apoyo.